sábado, 2 de febrero de 2008

Trajano

Intoducción
Marco Ulpio Trajano (.53-117d.C.), emperador romano (98-117d.C.), conquistador de Dacia y Mesopotamia, y primer emperador romano de origen hispano. Nacido en Itálica (cerca de la actual Sevilla, en la Bética), lo más probable es que su familia fuera de origen romano. De joven se instruyó en el Ejército romano y tomó parte activa en las campañas de Hispania, Siria y Germania, durante los reinados de los emperadores Tito y Domiciano. Se distinguió como general de inteligencia excepcional, y en el 91 fue elegido cónsul. En el 97, el emperador Nerva le adoptó y asoció al imperio. A la muerte de Nerva, un año después, Trajano, que estaba inspeccionando la frontera romana en Germania, le sucedió como emperador. Una de sus primeras actuaciones fue mejorar la red de carreteras entre Mogontiacum (Maguncia) y Augusta Vindelicorum (Augsburgo). Además inició la construcción de un limes para asegurar los Campos Decumanos (Agri decumates, tierras germanas en el lado derecho del Rin), que habían sido ganadas para el imperio bajo Domiciano.
Hasta el año 99 d.C. no llegó como emperador a Roma por primera vez. Con creciente gobierno terrorífico de Domiciano, fue recibido con los brazos abiertos por el Senado.

Politica Exterior

  1. Las guerras contra los dacios
    Decébalo, rey de Dacia, territorio casi equivalente a la actual Rumanía, venía provocando al estado romano con incursiones sistemáticas al sur del Danubio. Domiciano se había visto obligado a ayudar económicamente a Decébalo a cambio de que respetara la frontera romana y cesará en sus incursiones. Trajano rompió con esta situación humillante para Roma.
    Antecedentes
    Durante el s. I d.C., la política romana respecto a los países vecinos y a las amenazas potenciales era que estas debían ser contenidas pronto. En época de Augusto, cuando los territorios al sur del Danubio fueron ocupados y convertidos en la provincia Moesia, se firmaron varios tratados de alianza con el reino de los Dacios, tratados que fueron mantenidos por los siguientes emperadores y reyes de los dacios. A finales del siglo I d.C., ascendio al trono Decébalo, este rey elaboró una política exterior agresiva.Tras alguna derrota frente a este,en la que llegó a morir el Prefecto del Pretorio y ser destruida la Legio XXI Rapax, Domiciano pactó una paz de compromiso que no logro sus objetivos. En esta paz se incluía un subsidio a cambio de la paz, lo que fue interpretado en Roma como el pago de un tributo a un reino bárbaro y fue una de las causas del asesinato de Domiciano. A pesar de los compromisos a los que había llegado con los romanos, desde sus dominios se continuó acosando a las caravanas y flotas de comerciantes, llegando incluso a realizar actos de pillaje y saqueo de poblaciones fronterizas. Por todo esto, Dacia se veía desde el Imperio Romano como un enemigo potencial.
    Además, en esa época, el Imperio romano estaba sufriendo grandes dificultades económicas, principalmente de las costosas campañas militares emprendidas por toda Europa. Los recursos naturales de Dacia, en particular su oro, incitaron probablemente en parte el conflicto.

    La primera guerra
    Tras conseguir el consentimiento del Senado Romano, en el año 101d.C.,el ejército marcha sobre Tapae donde, en la decisiva Batalla de Tapae, se atrinchera el líder dacio con unos 40.000 hombres, entre caballería sármata e infantería dacia. Dada la inferioridad numérica de sus fuerzas, decide preparar una trampa a Trajano, pero este, previendo la situación, divide su ejército en dos grupos. El primero dirigido por el propio emperador lo forman las legiones I Adiutrix y II Adiutrix Pia Fidelis, IV Flavia y VII Claudia más las dos cohortes de la guardia pretoriana, 20 de infantería auxiliar y 30 mixtas con unas 10 alas de caballería. Esta fuerza se dirigirá frontalmente hacia los 30.000 hombres de infantería que presenta Decébalo en el estrecho paso por el que obliga a pasar a Trajano. Varias de las cohortes auxiliares y vexilationes se ocupan de cubrir los flancos, mientras el segundo contingente dejado al mando de Tercio Juliano se interna en el bosque con las legiones I Italica, V Macedonica, y XIII Gemina para expulsar a la caballería sármata escondida en él y neutralizar así su emboscada.
    En 102 d.C. Decébalo se rinde, tras algunos encuentros menores, convirtiendose Dacia en un estado tributario y aliado de Roma, quedando varias legiones en el territorio para asegurar el dominio romano.

    La segunda guerra
    Decébalo cumplió con Roma por un tiempo, pero al poco comenzó a incitar a la rebelión a las tribus dacias, dando como resultado numerosos pillajes de colonias romanas situadas a lo largo del Danubio. En el año 106 d. C., Trajano volvió a reunir sus ejércitos.
    A diferencia de la primera guerra, la segunda se desarrolló en innumerables escaramuzas que resultaron caras para el ejército romano, el cual, enfrentándose a un gran número de tribus aliadas, luchó fuertemente por una victoria decisiva. Finalmente, Roma prevaleció sobre Dacia. Al comienzo del verano de 106 d.C. , se produjo un asalto a la capital Sarmizegetusa con la participación de las legiones II Adiutrix y Flavia Felix, junto con un vexillation de la legión VI Ferrata. Los dacios repelieron el primer ataque, pero al final la ciudad fue tomada y quemada. Decébalo huyó, pero pronto se suicidó, para evitar así el ser capturado. A pesar de la muerte del líder de los dacios la guerra continuó. La batalla final de la guerra tuvo lugar en Porolissum, resultando vencedora el imperio romano. Estas guerras se reflejan en la columna de Trajano, que se levantó conjuntamente con el Foro, donde fue colocada para celebrar la gran victoria.Esta campaña que le llevaría a integrar una nueva provincia dentro de las fronteras del Imperio.

    Consecuencias
    Las Guerras Dacias fueron un gran éxito para el Imperio Romano. Trajano ordenó un total de 123 días de celebraciones por todo el Imperio. Las ricas minas dacias fueron aseguradas, lo que produjo un alivio en la situación económica imperial. Una gran parte de la población dacia fue esclavizada o muerta, en gran parte para evitar futuras revueltas, por lo que Trajano decidió que la nueva provincia debía ser repoblada, fundando colonias y municipios y a repartiendo tierras a todos los libres del Imperio que se instalaran allí, con lo que un buen número de itálicos, ciudadanos romanos, se instalaron romanizándola intensamente. Dacia pasó a ser, oficialmente, parte del Imperio y para asegurar su defensa, ya que estaba bastante abierta a los movimientos de pueblos de la gran llanura europea, particularmente germanos y sármatas, se instalaron dos unidades legionarias, la Legión XIII Gemina en Potaissa y la Legión I Italica en Novae.
  2. Las guerras contra los partos
    En 113 d.C. Trajano empezó una guerra victoriosa contra los partos, en un primer momento desembarco en Siria y tras ocupar Armenia, Trajano invadió, a traves de Gordiene el norte de Mesopotamia. En un ataque a dos bandas; pues mientras él bajaba desde el norte, Cuadrato Baso cruzaba el Eúfrates y avanzaba hacia el este, se intentaba asegurar en esta fase de la campaña el control de la importante vía de comunicación que unía el Eúfrates y el Tigris, que en el momento era una transitada ruta comercial plagada de ricas ciudades. Incapaces por el momento de cualquier reacción seria, los partos abandonaron a todos sus vasallos y aliados de la región tratando de fortificarse tanto al otro lado del Tig
    ris como en las cercanías de la capital, Ctesifonte.
    Asegurado así el camino, Trajano viró hacia occidente con la idea de encontrarse a las fuerzas del gobernador de Siria, aunque con la intención última de terminar de una vez con las ambigüedades del soberano de Osrohene, que abandonado ahora a su suerte ante el emperador, se preparaba para recibirlo en su reino, temeroso de las consecuencias que su actitud de no beligerancia le podrían haber acarreado.
    Su llegada a Mesopotamia era esperada y temida por muchos. Varios de los jeques árabes locales, pues el país estaba repartido entre varios principados y tribus nómadas autónomas, habían eludido el contacto con el emperador temerosos de la respuesta de un imperio al que sí debían obediencia, Partia; por lo que, con Trajano a pocas jornadas, corrieron a refugiarse junto al líder parto más poderoso de la región, Mebarsapes, rey de la Adiabene, personaje que además encabezaba la resistencia al invasor en el norte de Mesopotamia. Manno, jeque de los árabes comarcanos, que había respondido al llamamiento de movilización de Mebarsapes enviándole un fuerte contingente de auxiliares, tuvo que ver como sus fuerzas eran ahora interceptadas y aniquiladas por los romanos. Trató en última instancia de congraciarse con el emperador, pero temeroso de su respuesta prefirió huir al otro lado del Tigres.
    En estos confusos primeros meses de guerra, pasaron ahora factura a Osroes. Uno de los más poderosos jeques de la región, Manisares, comenzó a maniobrar por su cuenta arrebatando a sus vecinos amplias regiones de terreno tanto en el norte de Mesopotamia como en el sur de Armenia. El laxo control que el ahora acosado rey parto ejercía sobre sus dominios era aprovechado por estos personajes que arrebataban los territorios de sus vecinos más débiles. Manisares, se vio obligado a hacer las paces con los romanos, ya que el rey parto le habia declarado la guerra. Este le entregaría todos los territorios arrebatados a Trajano.

    El recibimiento de Trajano en Edessa fue fastuoso. Osroene conservo su independencia y Abgaro el trono. Trajano decidió pasar el invierno en Antioquía, aunque alguno de sus generales continuo con las operaciones de limpieza, afirmando la presencia romana sobre la Alta Mesopotamia.

    Armenia, Asiria y Mesopotamia fueron integradas en el Imperio. Éste alcanzó con las conquistas su máxima extensión. Problemas logísticos, rebeliones y una enfermedad seria de Trajano impidieron conquistas más allá de estos límites. Murió en el viaje de vuelta de la campaña parta, en Selinus, cerca del Mar Negro, el 9 de agosto de 117 d.C.

Política interior

Sus prolongadas estancias en la guerra exterior no impidieron a Trajano llevar a cabo una intensa política interior. El ascenso al poder de Trajano supuso para el senado la recuperación de la libertad perdida. Con la colaboración del senado, donde implantó el voto secreto, Trajano trazó un plan de regeneración moral y política que tuvo consecuencias en la administración, la justicia y la economía. Se preocupó especialmente de aumentar los recursos del fisco, con el fin de llevar a cabo su política de construcciones y mejoras de la infraestructura. Sería también el impulsor de un plan de ayuda a los propietarios agrícolas consistente en la concesión de crédito a bajo interés y cuya originalidad consistía en que los intereses que se recaudaban se destinaban a la alimentación de los niños de condición libre (los alimenta). Así, al tiempo favorecía el desarrollo de la natalidad, que había caído hasta índices alarmantes.

También se preocupo
de realizar construcciones necesarias para facilitar la romanización y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos: abrió caminos en tierras lejanas, creó nuevas vías, construyó acueductos y puentes, entre los que destaca el que hizo sobre el Danubio para facilitar la conquista de Dacia.
Por otro lado, levantó edificaciones que, además de contribuir a la perpetuación de su memoria, buscaban el embellecimiento de la Urbe y, un aumento en las posibilidades de diversión de los romanos; teatros, circos, etc...Contando con los servicios del arquitecto, Apolodoro de Damasco.
Justo antes de su muerte, adoptó a su sobrino Adriano quien le sucedió en el trono.

viernes, 1 de febrero de 2008

Batalla de Leuctras

Contexto histórico


Esta batalla se engloba en los conflictos que sucedieron después de la Guerra del Peloponeso y la Guerra de Corinto.

A comienzos del siglo IV a.C
., las ciudades de Tebas y Esparta estaban enfrentadas políticamente. Esparta intentaba mantener su posición hegemónica de ciudad-estado griega predominante y Tebas pretendía expandir su influencia. Uno de los principales puntos de inflexión era la región de Beocia, que se encontraba bajo la influencia política de Tebas.

Después de la Paz de Antálcidas, en la que se estipulaba que se tendrían que disolver todas las ligas, los espartanos empezaron una política de represión en torno a las ciudades aliadas que no habían actuado en consecuencia, aunque presionando a la Liga Beocia, antigua aliada suya, pero actualmente de con inclinaciones antiespartanas. Al recibir Tebas las exigencias de disolución y ante su negativa, unos pocos oligarcas proespartanos decidieron tomar la acrópolis de la ciudad (la Cadmea). Los espartanos enviaron un pequeño grupo de soldados que se instaló en la Cadmea, permitiendo el control sobre Tebas y las ciudades de la cofederacón de Beocia. Las tropas estacionadas crearon mucho malestar en Tebas, que tras cuatro años y gracias a la intervención de Pelopidas, se pudo librar de las fuerzas espartanas. Inmediatamente después Tebas se alió con Atenas, reanudándose las hostilidades en contra de Esparta. Pero Tebas contaba con dos buenos generales que mantuvieron a raya a los espartanos mientras Atenas atacaba las costas. Esparta reaccionó rápidamente y armó una flota con la intención de cortar las comunicaciones entre las diversas ciudades aliadas con Atenas, pero las dos flotas se encontraron en Naxos y los atenienses resultaron vencedores, poniendo fin a la armada espartana para siempre.
La situación era muy complicada para Esparta, pero Siracusa le envió ayuda y se pudo recuperar, equilibrando la situación y dejandola en un punto muerto.



Etapas previas al enfrentamiento

En el 371 a.C. las conversaciones de paz se iniciaron, pero Esparta exigió que la paz fuera firmada por cada una de las ciudades de la Liga Beocia, y no únicamente Tebas en nombre de todas ellas, la paz solo fue firmada entre Esparta y Atenas, pero no por Tebas que se quedó sola en esta empresa. El rey espartano Cleómbroto inicio una marcha desde Focia, con una tropa compuesta por 700 espartiatas y unos 10.000 hombres de procedencia diversa, principalmente del peloponeso.
En lugar de tomar la ruta más cómoda, de Orcomenos, donde le esperaban ya atrincherados los beocios, marcho a través de las montañas del sur hasta llegar a Creusis donde apresó doce trirremes, dirigiéndose luego al territorio de Tespias y acampando en Leuctras.


Los beocios sumaban alrededor de 6.000 hombres (entre ellos los 300 de la llamada compañía sagrada) más unos 1.000 jinetes. Los espartanos alineaban unos 10.000 infantes (unos 1.500 laconios, entre los cuales habían 700 espartiatas) y 1.000 jinetes.


Desarrollo del enfrentamiento


Una vez establecidos los dos campamentos, los tebanos decidieron alejar del campo de batalla a los hombres no preparados para el combate, es decir todos los porteadores y demás auxiliares así como los soldados que Epaminondas había decidido que no intervendrían en la batalla, como los tespieos, procedentes de ciudades beocias incluidas en la Liga y de cuya fidelidad no estaba segura. Cuando esta columna se retiraba del campamento tebano, fueron atacados por las tropas del enemigo, mercenarios al mando de Hierón, los peltastas focidios y la caballería de Heraclea del Ponto. Este ataque empujo a estas fuerzas a retroceder de nuevo hasta volver al campamento de donde habían salido. Los espartanos involuntariamente sumaron así a los tebanos estas fuerzas de combate.
A continuación se produjo un enfrentamiento de las caballerías de ambos bandos, en la que los tebanos lograron expulsar a sus enemigos del campo de batalla.
Inicialmente, la infantería espartana se vio descolocada cuando la huida de su caballería interrumpió el intento de Cleombroto de superar a la
falange tebana por los flancos, y se encontraron a su vez atacados por el flanco por Pelópidas y el Batallón Sagrado de Tebas. Fue entonces cuando tuvo lugar el encuentro decisivo entre las principales fuerzas de Tebas y Esparta.


La práctica habitual de los espartanos, y en general,de todas las batallas
hoplitas en la antigua Grecia,era establecer una masa compacta de infantería pesada, denominada falange, de entre 8 y 12 filas de hombres. Se consideraba que ahí se encontraba el equilibrio entre la profundidad (y el empuje que suponía) y la longitud (área que podía cubrir la primera línea de la falange). La infantería avanzaría en bloque de forma que el ataque resultase de un impacto de toda la falange contra el enemigo.
Por otro lado, la falange tenía tendencia al avanzar de desplazarse hacia la derecha, ya que al cargar con la lanza en la mano derecha y el escudo en la izquierda, los soldados buscan inconscientemente la protección del escudo del soldado de que se encuentra a su derecha. Los comandantes griegos normalmente combatían este efecto situando a sus tropas con mayor experiencia y de más renombre en el ala derecha (para contener el movimiento), mientras que las tropas más débiles o novatas se situaban a la izquierda.




En cambio, Epaminondas colocó a sus tropas de una forma completamente distinta a la tradicional. Colocó a toda su caballería y a una columna de cincuenta hombres de profundidad de infantería tebana (la de élite) en su ala izquierda, y envió a esta masa de soldados directamente contra el ala izquierda de Esparta. Por su parte, el centro y el ala izquierda de su formación eran mucho menos profundas y más débiles, pero se situaron de forma que fueran retrocediendo para estar cada vez más a la derecha y en la retaguardia de la columna principal, en una formación oblicua.

Los hoplitas se encontraron, y la formación tradicional de doce líneas de profundidad de Esparta se encontró con que no era capaz de aguantar el impacto de la columna de cincuenta hombres que habían colocado contra ellos. Hubo un breve encuentro en el que los espartanos trataban de mantener atrás la masa gigantesca de tebanos y del Batallón Sagrado hasta que fueron literalmente barridos por la columna. El ala izquierda espartana fue derrotada con bajas de unos 1.000 hombres, de los cuales 400 eran
espartiatas (tropas de élite de ciudadanos espartanos), y entre los que se encontraba el rey Cleombrotos
.

Para cuando el centro y la derecha del ejército tebano habían avanzado lo suficiente como para enfrentarse al enemigo, el ala derecha de Esparta había sido devastada. En esa situación, y viendo a su ala derecha derrotada, el resto del ejército peloponeso, compuesto por aliados y otros combatientes con poco interés en la batalla, se retiraron y dejaron al enemigo el control del campo de batalla. Por otra parte, la llegada de un ejército de
Tesalia
sirvió para que un segundo ejército espartano comandado por Arquídamo decidiera no intervenir y retirarse, mientras que los tebanos prefirieron cesar su persecución sobre los espartanos supervivientes.
Monumento de Leuctras

Consecuencias


La batalla de Leuctras tuvo una gran repercusión en la históriade Grecia
y, por extensión, en la de Europa . Epaminondas no sólo rompió con los métodos tácticos tradicionales de su tiempo, sino que marcó una revolución en el campo de la táctica militar, creando el primer caso conocido de despliegue de la infantería en oblicuo y uno de las primeras concentraciones deliberadas de tropas y ataque al enemigo en el punto vital de su formación. Las nuevas tácticas de la falange introducidas por Epaminondas, emplearon por primera vez en la historia de la guerra el principio moderno de superioridad local.
El uso de estas tácticas por Epaminondas fue, posiblemente, un resultado directo de la utilización de maniobras similares por
Pagondas, otro tebano, en la Batalla de Delio. Más adelante sería Filipo II de Macedonia, que estudió y vivió en Tebas y que sin duda recibió una gran influencia de sus tácticas militares, quien desarrollaría con gran éxito su propio acercamiento a las tácticas militares y al armamento. Su hijo, Alejandro Magno
, llevaría los desarrollos militares de su padre a un nuevo nivel.
Los historiadores
Victor Davis Hanson y Donald Kagan, entre otros, han argumentado que la llamada formación oblicua
de Epaminondas no fue una innovación intencional y preconcebida de las tácticas de infantería, sino que fue más una inteligente respuesta ante las circunstancias. Dado que Epaminondas había incrementado la profundidad del ala izquierda hasta cincuenta líneas, el resto de sus unidades se habían quedado con menos tropas de lo normal. Como además se encontraba ya de por sí en minoría de fuerzas, no tenía otra opción que crear un menor número de compañías y hacerlas marchar en diagonal contra la mucho más larga línea espartana, con idea de poder abarcar lo más posible. Hanson y Kagan argumentan, por tanto, que la táctica tenía una finalidad principalmente dilatoria. En cualquier caso, y cualquiera que hubiera sido su motivación, el hecho es que la táctica supuso una innovación y que fue sin duda de una gran efectividad.
Los efectos políticos de la batalla fueron muy extensos: la pérdida de fuerza y prestigio que supuso para Esparta la Batalla de Leuctra, junto con la posterior derrota en la
Batalla de Mantinea (362 a.C), la depusieron definitivamente de la posición de hegemonía que había ostentado desde la Guerra del Peloponeso
, y la dejaron en un poder de segunda fila de entre las ciudades estado. Por otra parte, la batalla demostró que la superioridad numérica ya no era un factor desequilibrante en combate, sino todo lo contrario. La nueva táctica era tan insultantemente sencilla que sólo una mente genial podía haberla concebido. En 362 a.C. en Mantinea volvieron a encontrarse Epaminondas y los espartanos, ahora aliados con Atenas, con idéntico resultado: una brillante victoria de Tebas que desplazaba a Esparta y Atenas del liderazgo griego, pero en esta batalla murió Epamonidas. En la paz que siguió a aquel cambio de mando en Grecia llegaron a Tebas numerosos hijos de nobles enviados como lujosos rehenes, entre los cuales se encontraba Filipo, el joven hijo del rey de Macedonia que pasó su retiro tebano mostrando un gran interés por las nuevas tácticas militares.
Por último tanto, la Batalla de Leuctras alteró para siempre el balance de poder existente en Grecia: desapareció el poder hegemónico de Esparta y fue sustituido sólo de forma temporal por Tebas, que se vio muy debilitada tras la pérdida de sus principales líderes. Los historiadores coinciden en afirmar que éste fue uno de los ingredientes que permitieron la posterior toma de control por parte de Macedonia.